La respuesta corta es que hoy no se puede garantizar que una inyección de “células madre” regenere el cartílago articular normal. Algunas terapias pueden mejorar síntomas en casos seleccionados, pero alivio y regeneración no significan lo mismo.
El cartílago articular tiene poca capacidad natural de reparación. Cuando se daña por una lesión focal o se desgasta por artrosis, el problema involucra no solo la superficie articular, sino también el hueso, la inflamación, la alineación, la fuerza muscular y la carga que recibe la articulación.
Por eso no existe una sola inyección capaz de resolver todos los tipos y etapas de daño del cartílago.
Una persona puede sentir menos dolor y moverse mejor después de un tratamiento sin que se haya formado cartílago nuevo. Esos resultados son valiosos, pero deben describirse como mejoría de síntomas y función.
Demostrar regeneración requiere estudios de imagen, evaluación del tejido y seguimiento adecuados. Los resultados iniciales de investigación no deben convertirse en una promesa para todos los pacientes.
El tratamiento depende de si hay una lesión focal, artrosis inicial o desgaste avanzado. Puede incluir control de cargas, reducción de peso cuando corresponde, fisioterapia, medicamentos, infiltraciones o procedimientos quirúrgicos específicos.
En vez de preguntar únicamente si un producto “regenera”, conviene definir el diagnóstico, la etapa del daño y el objetivo esperado. También es importante acordar cómo se evaluará el resultado y durante cuánto tiempo.
Una segunda opinión es razonable cuando se ofrecen tratamientos costosos, experimentales o acompañados de promesas absolutas.
Este artículo tiene fines educativos y no sustituye una valoración médica. El manejo del daño de cartílago depende de su causa, extensión y repercusión en cada paciente.