El reemplazo total de cadera es un procedimiento quirúrgico indicado principalmente cuando existe un deterioro importante de la articulación que provoca dolor persistente, pérdida de movilidad y limitaciones para realizar las actividades cotidianas.
Durante la cirugía, las superficies articulares dañadas de la cadera se sustituyen por componentes protésicos diseñados para disminuir el dolor, recuperar la movilidad y mejorar la función y calidad de vida del paciente.
En un reemplazo total de cadera se sustituyen las superficies dañadas de la articulación: la cabeza del fémur se reemplaza por un componente protésico y se coloca un componente en el acetábulo, que corresponde a la parte de la pelvis donde articula el fémur.
La selección de los componentes y la planificación quirúrgica se realizan de manera individualizada, teniendo en cuenta la anatomía, el grado de deterioro articular, la edad, el nivel de actividad y otras características del paciente.
Después de la cirugía se inicia un proceso progresivo de movilización y rehabilitación, fundamental para recuperar fuerza, movilidad y autonomía.
Puede considerarse en pacientes con:
No todas las personas con dolor o artrosis de cadera necesitan una prótesis. En etapas iniciales o moderadas pueden existir alternativas de tratamiento conservador dependiendo del diagnóstico, los síntomas y el grado de deterioro de la articulación.
La decisión de realizar un reemplazo de cadera se toma después de una valoración médica especializada, considerando los síntomas, el examen físico, los estudios de imagen y las necesidades particulares de cada paciente.
La recuperación comienza desde las primeras etapas posteriores a la cirugía con movilización progresiva y un programa de rehabilitación adaptado a cada paciente.
El objetivo es recuperar gradualmente la movilidad, fuerza, estabilidad y capacidad para caminar, permitiendo un retorno progresivo a las actividades cotidianas.
Los tiempos de recuperación pueden variar dependiendo de la condición previa del paciente, la técnica utilizada y su evolución después de la cirugía.
Las prótesis actuales están diseñadas para tener una larga duración, pero no existe un tiempo exacto aplicable a todos los pacientes. Su vida útil puede depender de factores como la edad, el nivel de actividad, el peso, el tipo de implante y otros aspectos individuales.
En muchos pacientes se inicia la movilización y la marcha de manera temprana después de la cirugía, siempre que las condiciones clínicas lo permitan. Inicialmente puede ser necesario utilizar andadera, muletas o bastón como apoyo.
La recuperación es progresiva. Las actividades cotidianas se van incorporando gradualmente durante las primeras semanas, mientras que recuperar completamente la fuerza y función puede requerir varios meses. Los tiempos varían según cada paciente.
La movilización, los ejercicios y la rehabilitación forman una parte importante de la recuperación. El programa se adapta a las necesidades y evolución de cada paciente.